EMPRESAS FAMILIARES “La relacion entre padres e hijos, encuentros y desencuentros”

10 mayo, 2010


El próximo Miércoles 9 de Junio se realizará en Buenos Aires la Conferencia Workshop “La relación entre padres e hijos, encuentros y desencuentros” que será coordinado por el Prof. Ernesto Beibe y la Dra Marianela Ruiz.

Tendrá lugar en el Hotel Four Seasons, en la Ciudad de Bs As de 8:30 a 13 hs.

Durante el encuentro se buscará entender y resolver los conflictos que surgen entre padres e hijos, entre hermanos y en otros vínculos familiares que se entrecruzan justamente en una empresa familiar. Comprender estas dificultades ayuda a encontrar respuestas que permitan destrabar aquello que impide el crecimiento de la organización.

Las empresas familiares tienen ventajas muy importantes pero también son una fuente constante de conflictos y es necesario discernir lo que son las propias dificultades
de las del mundo exterior para encontrar respuestas que permitan destrabar aquello que impide el desarrollo de la firma.

Tener un panorama acerca de estos conflictos, hablar de ellos, comprenderlos,
ayuda a preservar la familia y resolver si es necesario deshacer la empresa familiar o alcanza con alinear, ordenar y organizar la estructura familiar.

Comprender las dificultades, analizarlas, y tener una visión integrada ayuda a mantener viva la empresa y esto también es válido para empresas unipersonales, porque cada cual tiene su familia que opina, que incide, que genera conflictos.

A partir del entendimiento, las soluciones...

El mentor y experto en el análisis transgeneracional Ernesto Beibe y la Dra Marianela Ruiz, utilizan la herramienta del genograma para construir un verdadero mapa de lealtades familiares, mandatos, deudas, situaciones agradables o acontecimientos dolorosos que inconscientemente nos impiden alcanzar todo aquello que queremos:

- Generar valor (ganar dinero)

- Armoniosas relaciones familiares y sociales

- Estar conforme con uno mismo



El evento tiene un costo mínimo promocional por participante y la capacidad del auditorio es limitada por lo tanto es necesario que se inscriba
llamando al 4377-0216 o por e-mail a: consultas@mentoringempresario.com


De otra manera NO podrá acceder.

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LA ESCUELA DE MENTORING EMPRESARIO

23 abril, 2010


El viernes 16 de Abril de 2010 comenzó sus actividades,
el 1er cuatrimestre de La Escuela de Mentoring Empresario

Las actividades se realizan en el Hotel Four Seasons
de la ciudad de Buenos Aires, Argentina. Continúa...


LOS 8 CONSEJOS PARA FUNDIR CUANTO ANTES A SU EMPRESA

06 abril, 2010

LOS 8 CONSEJOS PARA FUNDIR CUANTO ANTES A SU EMPRESA

Un padre que da consejos, más que padre es un amigo.
Jose Hernández en Martín Fierro,



Si bien desde Mentoring Empresario, ocupamos muchas veces el lugar del padre, del tutor, del encargado, por lo general no damos consejos.
Explicamos, si, enseñamos, si, tratamos de que el cliente no tropiece dos veces con la misma piedra.
Por lo general nuestros clientes saben escuchar y oír, (si no, nuestro trabajo es explicar una y otra vez), entonces conseguimos variar rumbos que pueden llevar indefectiblemente a la desintegración de la Empresa, y asi conseguir, sin querer pero queriendo, a organizar la Empresa y la Familia de convertirse en “de obreros a obreros en tres generaciones”.
Hoy hemos decidido decir lo mismo que decimos siempre, pero rompiendo nuestra tradición, hacerlo con consejos, serios consejos, pero para que paradojalmente se pueda inferir que es lo que se debe evitar de hacer.

  • 1.- No delegue. Realice todo solo.
    Porque no hay nadie mejor que usted para hacer las cosas. Usted “ya se las conoce todas” y es el ser más eficiente, más inteligente y más rápido sobre la tierra. Nadie conoce mejor su mercadería, su forma de tratar a la gente, como comprar, como vender. Cuánto crédito dar, a quién, aunque se equivoque y pierda una fortuna. Pero como está solo y nadie lo observa o puede criticarle, lo podrá disimular muy bien.


  • 2. Traiga muchos familiares a su empresa. Son TODOS confiables.
    Nadie le va a distraer un peso, y tráigalos aunque no entiendan ni les importe entender su trabajo. Traiga a su esposa para que le “ayude”, agregue a su sobrino porque a su hermana le molesta verlo en la cama todo el día. Traiga a su hijo y dele labores ínfimas “para que se haga desde abajo”, aunque sea un rico heredero (suyo, por supuesto). Ingrese a su cuñada porque la despidieron de otro trabajo donde era “tan efectiva” aunque en su empresa siempre este distraída por la competencia y los celos con su esposa. Traiga a su padre jubilado para que “no se aburra” y “se sienta útil” trabajando de cadete para usted.


  • 3. Déjese robar por su mejor empleado, justamente porque es su mejor empleado.
    Aunque el robo sea flagrante, que no admita dudas de quien es su “socio” para los retiros de dinero o de mercaderías. Seguramente es el más dócil, el que no discute, el que conoce toda su vida intima, dentro y fuera del matrimonio. El que tiene las llaves de la Empresa por si usted decide tomarse un día más de vacaciones, o decide quedarse dormido un poquito más, o simplemente usted decide ir al gimnasio antes de la hora de cierre de su empresa.
    No lo despida, porque se puede ofender, o denunciar cosas que sabe, o podrá hacerle un juicio, cuyas costas serán siempre menores a la envergadura del robo (de esto usted no se enterara jamás), pero especialmente la pérdida de confianza.


  • 4. No confíe en los asesores.
    Lo único que desean de usted es sacarle “la platita”. Desconfíe siempre. Sepa que si pretenden trabajar con usted más horas para asesorarle, son solo para engordar sus propios bolsillos. Además tenga en cuente que nunca van a decirle nada nuevo, recuerde que usted se las sabe todas y no necesita ayuda. Acláreles que solo los convocó porque alguien los recomendó demasiado, pero no porque usted está en problemas. Ellos deben ser los últimos en enterarse.
    Cuando, con la ayuda de algún profesional usted haya adelantado, corrido sus paredes o dejó de sufrir, cuénteles que pobre se siente, a tal punto de no reconocerles los honorarios que “pretenden arrancarle” para aprovecharse de que lo saben “todo” acerca suyo.


  • 5. Recuerde que usted es INMORTAL.
    No le explique a nadie de su familia, (los que lo van a heredar, lo quiera o no), acerca de sus inversiones, ni movimientos financieros, ni de las deudas que tiene, ni lo que tiene a cobrar.
    Total, si cuando usted muera, y nadie se entera de sus cuentas bancarias o dinero “off shore”, que se aprovechen los bancos de sus inversiones, y nadie de aquellos que “para ustedes trabajo tanto, que ni me acuerdo de un cumpleaños o un aniversario” se beneficie de lo que usted les faltó en aras de “todo lo que les iba a dejar” después de su muerte. Recuerde no dejar tampoco una llave duplicada de su caja de seguridad del o los bancos con los que opera, y menos que menos un registro de lo que viene prestándole a su hermana, con promesa de devolución. Salvo que realmente decida regalárselo a su hermana, obvio.


  • 6. No permita que nadie le suceda.
    No decida quién va a ser su sucesor, ni corrobore con él o con ella, de que acepta el cargo. Si tiene dos o más hijos que ya se disputan por el actual o futuro poder en la empresa, no laude, no decida. Deje todo para después de su muerte. Total, usted creerá que “se las van a arreglar porque les tiene confianza” y que si deja la bomba activada a usted no le tocará parte del reventón. Goce pensando en el triste recuerdo que dejará de autoritario pusilánime por no haber podido decidir o negociar el futuro de la empresa, porque “a usted después de muerto no le va a importar nada que suceda”. Siéntase contento en el más allá de haber reventado, no sólo a su empresa sino también a su familia. Las próximas generaciones lo tendrán en cuenta, pero no espere que vayan a recordarlo con cariño.


  • 7. Confúndase siempre de su propio lugar, y confunda a sus colaboradores acerca del rol, función y tarea de cada uno.
    Desorganice siempre. De órdenes y contraórdenes. Plantée directivas sin clarificar los roles de cada uno. Usted pensará que confunde, confunde y así dividirá para reinar. Sin embargo, por lo general es porque usted no sabe lo que es una organización. Pero recuerde del peligro de un buen asesoramiento, que puede poner las cosas en su lugar.


  • 8. No consulte con Mentoring Empresario.
    No pida una entrevista sin cargo con el Prof, Ernesto Beibe ni con la Dra. Marianela Ruiz ni nadie de su equipo. Corre el peligro de que su empresa comience a crecer, de que Usted comience a crecer, que su vida se convierta en algo satisfactorio y sin frenos para gozar de su éxitos.


  • Prof. Ernesto Beibe y Dra. Marianela Ruiz
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    Conferencia sobre Negocios con Nanotecnología

    03 marzo, 2010

    El pasado 12 de Agosto de 2009 se realizo esta actividad en la Ciudad de Buenos Aires, dictada por el Prof. Ernesto Beibe y la Dra. Marianela Ruiz (en representación de Mentoring Empresario) y Andrés Beibe (miembro de Nanotec Latina).

    El tema es "Negocios con Nanotecnología aquí y ahora"


    Agradecemos a María Eugenia Druetta de TVAlDía.com por esta filmación y su publicación.

    Conferencia Negocios con Nanotecnologia PARTE 1

    Conferencia Negocios con Nanotecnologia PARTE 2

    Conferencia Negocios con Nanotecnologia PARTE 3 Continúa...


    El empresario quejoso

    27 enero, 2010

    Detrás de su comportamiento juegan diversos y hasta oscuros sentimientos.

    El empresario quejoso

    En un tren nocturno viajaba una anciana señora lamentándose en voz alta:

    -¡Ay, qué sed que tengo, hay qué sed que tengo!

    Llevaba horas con el sonsonete, hasta que un grupo de jóvenes se hizo cargo de la situación. Tomaron una botella enorme de agua mineral vacía, y pasearon por todo el tren, pidiéndole a toda la gente colaboración para la dama sedienta. Así, cada cual agregó un poco del agua que tenía reservada para la travesía.

    Cuando volvieron a sus asientos, la mujer seguía con su lamento. Le entregaron la botella, y ella en pocos minutos, y de manera voraz, se tragó toda el agua.

    Así como el agua se acabó, la anciana señora comenzó a lamentarse:

    -¡Ay qué sed que tuve, ay qué sed que tuve, ay qué sed que tuve…!
    Verán que hay personas que viven lamentándose toda su vida; es más, viven para lamentarse.

    Excluimos de esta clasificación a aquellos que tienen una dolencia corporal, donde el lamento por el dolor adquiere otro significado.

    Hablamos de los quejosos, de los que se lamentan frente a quien quiera oírlos y aun frente a quien no tiene interés en escucharlos.

    Y en realidad esto no corresponde con sus necesidades “insatisfechas”, sino en la necesidad de ser oídos, en el mejor de los casos.

    Porque aquellos que realmente necesitan ayuda la piden, son oídos y resuelven sus problemas.

    Es que el lamento, por sí solo, es introspectivo, mientras que la queja es acusatoria.

    El lamento, cuando procura un destinatario, ingresa en el ámbito de la queja.
    Libro de quejas. A veces sordamente, a veces de modo desembozado, hay empresarios que utilizan la queja para conminar al otro a realizar cosas.

    Y esto es en forma de reclamo.

    Esto viene atado a hacer sentir una inmensa culpabilidad y así gozar del sufrimiento. Y la realidad es que hay empleados o familiares que se comportan así, al ritmo de la queja.

    Entran en un juego de victimismo, en un movimiento hacia la queja y el lamento.

    Es la búsqueda de protagonismo egocéntrico, y convierte en víctimas a los destinatarios de sus lamentos y quejas.


    En todos los ámbitos

    Por supuesto, esto no acaba en el ámbito laboral, sino también en el familiar y en el social.

    Porque están los casos que, como en nuestro breve cuento, obliga a los demás a resolver las situaciones por la persona quejosa. Ésta acapara un espacio auditivo, y como las personas no tienen párpados en sus oídos, los lamentos entran en cada uno de los presentes sin poderse filtrar, ocupando, no ya el espacio físico, sino un espacio mental.

    Las personas que viven lamentándose y ocupan un espacio mental y físico, son verdaderos parásitos de atención.

    La defensa de los que circundan al lamentante, es la de no estar en contacto, evadirlo, no ponerse a tiro de sus desdichas, generando una zona de exclusión. Desde ese lugar es fácil deslizarse a la burla, al desdén.

    Entonces, llega un momento donde el quejoso queda solo y resentido, y tal vez sea el único momento de realidad en el que se da cuenta de que no tiene a nadie alrededor.

    Y ahí tendrá razón para quejarse.

    Pero como esta clase de “víctimas” terminan no comprendiendo que el problema lo comienzan ellos mismos, echarán la culpa a quien puedan de sus desdichas y los efectos disfuncionales que generan para todos.

    Actitud lesiva para sus empleados, su familia y sus amigos, pero primero para él mismo.

    Resumiendo, nuestro empresario encuentra placer en manifestarse como una víctima ante los demás. Esta conducta de la queja en realidad es una forma de llamar la atención, mendigando protagonismo mediante una estrategia de lamentos y forzando la compasión de quienes lo rodean.

    De esta forma, en vez de luchar por mejorar las cosas, compite en la exhibición de sus supuestas desdichas.


    El desafío es discernir

    El rol del Mentor, no es quitar de cuajo las quejas ni los lamentos.
    El desafío es discernir qué es lo que siente la persona, que perdió en la vida.

    Qué le quitaron, qué no pudo retener, qué le desapareció, qué se le murió, qué se le cortó, qué se le fue.

    Cuál es la pérdida que no terminó de elaborar, de la que ni siquiera es conciente, cuyo dolor produce que se pase la vida, quejándose, buscando consuelo en el lamento, buscando a quién culpar en su queja.

    Detrás de cada persona que se lamenta y se queja en lo laboral, lo familiar o lo social, hay una persona que sufre.

    El papel del mentor es buscar la raíz de este dolor, llevarlo a lo conciente, ayudar a elaborar el duelo y acompañar al quejoso a establecer nuevos y límpidos lazos con su entorno.

    Dándole una perspectiva de mayor alegría de vivir y dejando a los demás a vivir alegres.

    Todos podemos, con ayuda, ser un poco más felices y vivir mejor en paz.

    Prof. Ernesto Beibe y Dra. Marianela Ruiz
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    La lealtad mal entendida comienza por casa

    22 enero, 2010

    "Así se frustraron Marta, la que quiso ser odontóloga, Luis, al que le gustaba ser aeronavegante, Oscar que renunció a ser médico, Pablo con sus sueños de ser arquitecto.”

    La lealtad mal entendida comienza por casa

    Se nos ha inculcado como uno de los valores supremos para la convivencia entre las personas, para con las escuelas que cursamos, para las instituciones a las que pertenecemos, la noción de lealtad.

    Por supuesto, y con más énfasis, a la lealtad a las creencias y valores de nuestra familia, más específicamente, a la lealtad a la palabra del padre o de la madre.

    A no apartarse de lo que son los usos y costumbres, algunos que datan de más de una generación, otros impuestos por las circunstancias vitales de esta familia.

    Esto que puede ser un valor ético y moral tendiente a preservar la continuidad de estas familias e instituciones, a través de leyes y fundamentos llamados “lealtades”, tienden a podrir, dañar, atentar contra la posibilidad de la libertad y el desarrollo de cada ser humano.

    Internas y mandatos

    Comprendemos que una familia funciona con sus normas internas y sus mandatos. Con vínculos entre los hermanos, padres e hijos.

    No es fácil liberarse de esa estructura. En realidad somos menos libres de lo que creemos. Portamos secretos y lealtades invisibles hacia nuestros ancestros y vivimos pagando deudas del pasado.

    De este modo continuamos involuntariamente todo un sistema de premios, venganzas, odios y castigos que nos empujan a repetir -queramos o no, lo sepamos o no- situaciones vergonzantes, acontecimientos dolorosos o de quiebres sentimentales o comerciales.

    ¿Traición?

    Hacer el propio camino, generar las propias bases referenciales puede generar ser acusados de “traidores”, con el consiguiente peligro de ser expulsados de la familia o la institución.

    Por eso, nos encontramos permanentemente con personas que repiten una y otra vez situaciones que terminan dificultando sus relaciones con el medio, consigo mismas, con el dinero, con los negocios, con el progreso.

    Y a pesar de oírles decir: “esto no volverá a suceder”, hay como una cierta inexorabilidad en la repetición compulsiva de estos actos de autodestrucción o por lo menos de auto-parálisis.

    Repetición compulsiva

    Uno puede pensar que estas personas o no son lo suficientemente inteligentes para comprender que no deben repetir situaciones, o que tienen poca memoria y no recuerdan las complicaciones en donde se metieron, o en su compromiso y promesa de que esto no va a volver a suceder.

    ¿Qué lleva entonces a esta repetición compulsiva? Son deudas con el pasado, con sus ancestros, son lealtades a sus padres o abuelos difíciles de cortar o elaborar porque son lealtades exigibles desde el amor y practicadas desde el amor que uno tiene hacia el otro.
    En suma, son lealtades por amor.

    Uñas y dientes

    Es dificultoso tratar estas situaciones de pérdidas permanentes cuando las raíces son lealtades de amor.

    Porque tal como dicen, “el amor es ciego” y uno es capaz de defender con uñas y dientes, con razonamientos o sin ellos, con miles de artilugios, estas situaciones para que no cambien y para que uno pueda, de una manera fantasmagórica, seguir “recibiendo y entregando amor”.

    La solución a esta disfuncionalidad podrá lograrse sólo comprendiendo cuáles son estos lazos de lealtad que hacen que cual marionetas actuemos un argumento que no es el nuestro, si bien sucede en nuestros días.

    Argumentos que desarrollamos en nuestro diario vivir, pensando seriamente que realizamos las cosas a nuestra voluntad, cuando en realidad nos movemos por estas fuerzas invisibles sin poderlas detectar.

    Autoagresividad

    Estos comportamientos autoagresivos son eternizados con la falsa creencia de que de esta manera no seremos “traidores” a las causas que incluso en forma disfuncional pueden cohesionar a una familia.
    Aun a costa del malestar de cada uno de sus miembros y del mal vivir.

    Se han dado casos de hijos provenientes de padres de bajo nivel intelectual de no poder seguir más allá en sus carreras por lealtad a sus padres, de empresarios provenientes de padre obreros que la culpa de ser traidores a las creencias y valores de sus padres los llevan a llegar a un punto máximo de su éxito y desbarrancarse.

    Hay aquellos que fueron criados dentro de un régimen estricto de culpas y castigos, adoctrinados respecto de los valores familiares y que por lealtad temen alejarse de ellos.

    Pero no por temor a cosas que le pudiesen pasar al salir del corral familiar, sino simplemente porque no se les ocurriría otra cosa, ya que las lealtades están fuertemente arraigadas.

    Porque conllevan también este mensaje siniestro de “sé leal a mí” sino serás un traidor.

    Ahí es donde se mezclan el amor y el miedo.

    Temor a la expulsión

    El miedo de quedar expulsado de esta familia que ejerce el pedido de lealtad a través de técnicas coercitivas y también lo reviste de un barniz de amor que termina siendo un “lobo disfrazado de cordero”.

    Las lealtades no son privativas de situaciones familiares; también pueden serlo a una empresa o a una institución.

    Tenemos el caso de una alumna de una escuela religiosa, católica.
    El bordado del escudo de la escuela que llevaba cosido al bolsillo de su blazer, tenía una leyenda: “fiel hasta el fin”.

    Está claro que con este lema se pretende armar un círculo vicioso donde se exige lealtad que no permita salir a elegir un propio camino en la vida. y generar así un círculo vicioso de sumisión y, por ende, eternizar la pertenencia a un dogma.

    El sonsonete

    Yendo más acá, a situaciones familiares-empresariales repetidas hasta el hartazgo, el padre fundador, con el sonsonete de “esta empresa la armé para ustedes, hijos” obliga a una lealtad por agradecimiento.

    Así se frustró Marta, la que quiso ser odontóloga, Luis, al que le gustaba ser aeronavegante, Oscar, que renunció a ser médico, Pablo con sus sueños de ser arquitecto.

    Fueron enredados, aún peor, enredándose solos, perdiendo sus libertades y entusiasmos, a través de un discurso de amor donde, tal vez el padre lo único que quería era preservar los años que él se “sacrificó” por su familia, y cada uno de nuestros personajes fueron quedando por esta lealtad por amor, que tal vez fuera sólo miedo a ser considerados “traidores” y expulsados del cariño paterno.

    Liberación

    Por supuesto que con estas vocaciones desviadas, ninguno de estos será un buen o buena empresaria como su padre dispone, pero también se habrán perdido el tren de un mejor vivir.

    ¿Cómo encontrar el camino, la senda de oro para compatibilizar los mandatos con lo que uno quiere verdaderamente hacer o a donde uno sueña llegar?

    Es ahí donde el Mentoring Empresario actúa para ayudar a sus clientes. A que, sin perder la empresa heredada, puedan desarrollar sus verdaderas apetencias, viviendo mejor y llegando a su identidad soñada.

    Sin perder, sin renunciar, sólo aprendiendo a integrar, en un juego de agregar sin destruir, de liberarse de los lazos que aprisionan y cambiarlos por relaciones que permiten crear en libertad.

    Prof. Ernesto Beibe y Dra. Marianela Ruiz
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    CUANDO LOS HIJOS NO QUIEREN SUCEDER AL PADRE

    26 febrero, 2009

    Érase una vez, un rey que convocó a tres caballeros para desposar a su hija. Por orden les hizo elegir entre tres copas: la una llena, la segunda llena por la mitad y la tercera vacía. El primer caballero tomó la copa llena y al beberla, cayó fulminado como efecto del veneno que contenía. El segundo caballero elogió la copa llena a medias que le provocó una muerta lenta y el tercero que había elegido la vacía fue quien pudo desposar a la princesa. El rey dio la siguiente explicación: quien tomó la copa entera por tentación, no merecía a la princesa pues no tenía nada para aportar. La copa a medio llenar estaba destinada a castigar al irresoluto, incapaz de tener claridad de sus criterios. Y el tercero, quien opta por la copa vacía era quien merecía a la princesa porque iba a aportar, utilizando la copa del rey para llenarla con su propia riqueza.

    Este cuento se repite en el día a día en los ejemplos a los que tenemos acceso los Mentores. Hay padres que les entregan su empresa entera y una sucesión masiva a sus hijos que la toman y sufren toda su vida por no poder agregar nada propio a la copa llena que le fue ofrecida. ¡Quedan envenenados de por vida!

    Por otro lado, vemos aquellos sucesores que toman la empresa por la mitad y no pueden agregar ni quitar nada y dejan languidecer hasta que las empresas se secan porque no reciben aportes significativos y tendrá una muerte lenta como empresario.

    Y hay aquellos que toman de sus padres las enseñanzas, toman la copa vacía y la llenan con su propia entidad.

    Hoy trataremos el caso de aquél al que no le interesa ninguna de las tres copas porque se siente capaz de ir a buscar su propia princesa, sin que nadie se la ofrezca haciéndole jugar juegos que pueden ser mortales y que lo obligan a tomar resoluciones de las cuales se siente extraño.

    Hay padres que intentan entregar un “presente griego” a sus hijos en nombre de una sucesión proclamando: “Yo armé esta empresa para dejártela”.

    ¡Nada más alejado de la verdad!.

    El empresario sueña un sueño a partir del cual realiza su propio proyecto de vida. No importa como haya llegado a armar la empresa de marras, pero siempre responde a un proyecto interior o tal vez le haya llegado transgeneracionalmente.

    Y en todos los casos, se le ocurre entregar el fruto de este proyecto a quien él denomina “su sucesor”.

    Proyecto que ya se acabó en su vida aunque él no tenga noción ni entendimiento. Por lo general, el empresario arma un proyecto en función de una identidad y una vocación que lo lleva a este fin (aunque muchos protesten que llegaron al rubro por una casualidad.)

    Este proyecto hay un momento en la vida de la persona que se termina.

    Quien es dueño de un local puede poner otro y otro más, pero no es más que la ampliación del mismo proyecto. Lo mismo quien tiene una fábrica, puede producir más y más mercadería, sin embargo, esto formará parte del mismo proyecto.

    Pero hay un momento en que este proyecto se acaba.

    Es el momento donde el empresario comienza a deprimirse sin siquiera darse cuenta y ya no le encuentra sentido ni al proyecto ni a su vida y es ahí donde busca, ni tan siquiera para compartirlo, ni para delegarlo, sino lisa y llanamente, para transferirlo y quedar liberado de esta carga.

    Hay hijos o familiares que perciben semejante accionar y por supuesto deciden no entrar en el juego.

    En la mayoría de los casos, esto de lo que hablamos es inconsciente, pero en todos los casos, aquél que no se dé cuenta de que esta sucesión, sea quien otorgue al sucesor o quien la tome, serán llevados a caminos sin retorno.

    Porque el compromiso de otorgarlo y tomarlo, se hará sobre bases inciertas y uno entregará y el otro tomará a un muerto al que hay que echarle perfume para no darse cuenta de que está muerto, y a la larga la empresa por más fuerte y por ganancia que dé, terminará deteriorada sin entenderse las causas que la llevaron a esta situación.

    El papel del Mentor es poner en palabras y denunciar estas situaciones clarificando la postura de quien se niega a tomar la sucesión, quien aparece como un traidor a la causa familiar.

    Agregado a esto, frente a la sensación de sentirse tomado por tonto, por no “aprovechar” las prerrogativas que le son dadas “supuestamente” al hacerse cargo de una empresa funcionando, el Mentor ayuda a legitimar el criterio del “aparente tonto–traidor” sosteniéndolo con claridad y determinación.

    Es función del Mentor el ayudar al empresario a encontrar un nuevo rumbo en su vida, un nuevo proyecto a emprender y dejar de obligar a quien no tiene ningún interés a seguir con un camino que la vida, su familia, la casualidad o la oportunidad le hizo seguir a él mismo.

    Ernesto Beibe Marianela Ruiz
    Mentor Mentora

    ernesto.beibe@gmail.com maruiz20@yahoo.com
    www.mentoringpymes.com www.mentoringempresario.com

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