CUANDO LOS HIJOS NO QUIEREN SUCEDER AL PADRE

26 febrero, 2009

Érase una vez, un rey que convocó a tres caballeros para desposar a su hija. Por orden les hizo elegir entre tres copas: la una llena, la segunda llena por la mitad y la tercera vacía. El primer caballero tomó la copa llena y al beberla, cayó fulminado como efecto del veneno que contenía. El segundo caballero elogió la copa llena a medias que le provocó una muerta lenta y el tercero que había elegido la vacía fue quien pudo desposar a la princesa. El rey dio la siguiente explicación: quien tomó la copa entera por tentación, no merecía a la princesa pues no tenía nada para aportar. La copa a medio llenar estaba destinada a castigar al irresoluto, incapaz de tener claridad de sus criterios. Y el tercero, quien opta por la copa vacía era quien merecía a la princesa porque iba a aportar, utilizando la copa del rey para llenarla con su propia riqueza.

Este cuento se repite en el día a día en los ejemplos a los que tenemos acceso los Mentores. Hay padres que les entregan su empresa entera y una sucesión masiva a sus hijos que la toman y sufren toda su vida por no poder agregar nada propio a la copa llena que le fue ofrecida. ¡Quedan envenenados de por vida!

Por otro lado, vemos aquellos sucesores que toman la empresa por la mitad y no pueden agregar ni quitar nada y dejan languidecer hasta que las empresas se secan porque no reciben aportes significativos y tendrá una muerte lenta como empresario.

Y hay aquellos que toman de sus padres las enseñanzas, toman la copa vacía y la llenan con su propia entidad.

Hoy trataremos el caso de aquél al que no le interesa ninguna de las tres copas porque se siente capaz de ir a buscar su propia princesa, sin que nadie se la ofrezca haciéndole jugar juegos que pueden ser mortales y que lo obligan a tomar resoluciones de las cuales se siente extraño.

Hay padres que intentan entregar un “presente griego” a sus hijos en nombre de una sucesión proclamando: “Yo armé esta empresa para dejártela”.

¡Nada más alejado de la verdad!.

El empresario sueña un sueño a partir del cual realiza su propio proyecto de vida. No importa como haya llegado a armar la empresa de marras, pero siempre responde a un proyecto interior o tal vez le haya llegado transgeneracionalmente.

Y en todos los casos, se le ocurre entregar el fruto de este proyecto a quien él denomina “su sucesor”.

Proyecto que ya se acabó en su vida aunque él no tenga noción ni entendimiento. Por lo general, el empresario arma un proyecto en función de una identidad y una vocación que lo lleva a este fin (aunque muchos protesten que llegaron al rubro por una casualidad.)

Este proyecto hay un momento en la vida de la persona que se termina.

Quien es dueño de un local puede poner otro y otro más, pero no es más que la ampliación del mismo proyecto. Lo mismo quien tiene una fábrica, puede producir más y más mercadería, sin embargo, esto formará parte del mismo proyecto.

Pero hay un momento en que este proyecto se acaba.

Es el momento donde el empresario comienza a deprimirse sin siquiera darse cuenta y ya no le encuentra sentido ni al proyecto ni a su vida y es ahí donde busca, ni tan siquiera para compartirlo, ni para delegarlo, sino lisa y llanamente, para transferirlo y quedar liberado de esta carga.

Hay hijos o familiares que perciben semejante accionar y por supuesto deciden no entrar en el juego.

En la mayoría de los casos, esto de lo que hablamos es inconsciente, pero en todos los casos, aquél que no se dé cuenta de que esta sucesión, sea quien otorgue al sucesor o quien la tome, serán llevados a caminos sin retorno.

Porque el compromiso de otorgarlo y tomarlo, se hará sobre bases inciertas y uno entregará y el otro tomará a un muerto al que hay que echarle perfume para no darse cuenta de que está muerto, y a la larga la empresa por más fuerte y por ganancia que dé, terminará deteriorada sin entenderse las causas que la llevaron a esta situación.

El papel del Mentor es poner en palabras y denunciar estas situaciones clarificando la postura de quien se niega a tomar la sucesión, quien aparece como un traidor a la causa familiar.

Agregado a esto, frente a la sensación de sentirse tomado por tonto, por no “aprovechar” las prerrogativas que le son dadas “supuestamente” al hacerse cargo de una empresa funcionando, el Mentor ayuda a legitimar el criterio del “aparente tonto–traidor” sosteniéndolo con claridad y determinación.

Es función del Mentor el ayudar al empresario a encontrar un nuevo rumbo en su vida, un nuevo proyecto a emprender y dejar de obligar a quien no tiene ningún interés a seguir con un camino que la vida, su familia, la casualidad o la oportunidad le hizo seguir a él mismo.

Ernesto Beibe Marianela Ruiz
Mentor Mentora

ernesto.beibe@gmail.com maruiz20@yahoo.com
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SI TIENES MENOS DE 55 AÑOS Y MAS DE 70 NO LEAS ESTE ARTICULO

12 diciembre, 2008

Antiguamente, en China, cuando un anciano ya no podía producir, se juntaban sus hijos, y cargaban con el añoso a la cima de una montaña, donde lo dejaban para que tuviera una muerte segura.

Cuenta la leyenda, que un hijo subió a la montaña, cargando sobre sus hombros a su padre anciano, le acomodo una manta en el piso, se despidió de él llorando, en una mutua complicidad entre los dos, porque el viejo, muchos años antes había pasado por el mismo ritual con su propio padre.

Sin embargo, bajando la cuesta, el hijo se arrepintió, fue en búsqueda de su padre, lo arrebujó en la manta y lo cargó nuevamente regreso al hogar.

Cuando le preguntaron el porqué de su conducta, solo dijo:

- No quiero darles este ejemplo a mis hijos, porque no quiero acabar así mis propios días.

Vivimos en un siglo de enormes cambios.

Hoy gran parte de nuestra población es mayor, vivimos entre quince y veinte años más que nuestros antepasados, y esto trae a situaciones de profunda extrañeza.

Es cuando vemos a una hija de 70 años mirando vidrieras con su madre de 90, y a la vez esta madre esta actualizada en lo que pasa en el mundo gracias a su lucidez, por un lado, pero a la cantidad de información que le llega a través de medios gráficos, cine y televisión, y conversa en tiempo real con su hija alrededor de cosas que les conciernen por igual, sean sociales, de moda, políticas, de recreación, etc.

Es cuando en nuestras empresas un fundador de 85 años se siente fuerte y no delega funciones y ahí están los hijos de 65, 55, 45 años esperando su turno de sucederlos.

Estas son imágenes, dos fotografías, la hija y la madre del brazo paseando, el dueño de la empresa sin dejar su lugar de poder.

Pero, vamos a tratar de explicar, desde el punto de vista del Mentoring que sucede debajo de estas dos situaciones.

Problema grande es, para el propio adulto mayor que todavía tiene en su memoria la imagen de vejez que le proporcionaron sus antecesores, quienes en el mejor de los casos vivían hasta los 65 años, se sorprende de sentirse joven, de tener inquietudes, intereses y necesidades como en etapas anteriores de su vida.

Pero siente que esta sociedad, aún no está preparada para incluirlo y a su vez el no sabe como apropiarse plenamente de la misma.

En las sociedades antiguas, los ancianos eran la fuente del saber y de la experiencia, tenían la propia autoridad, pero a demás la autoridad conferida por sus hijos, o por la sociedad donde se desarrollaban.

Pero en este paradigma actual, con los jóvenes- ancianos sorprendidos ellos mismos de esta nueva forma de transitar la vida, nos encontramos con desencuentros entre quienes no saben quienes son de verdad, que lugar ocupan en la vida y en la familia.

Porque se da la paradoja que ya no son los mayores, acaso no son también mayores sus hijos de 55, 60, 70 años?

Son menos adultos sus hijos que ellos? Tienen menos autoridad en sus criterios y decisiones?

Cuidado! Su lugar y rol social quedó desdibujado, sin tener referentes ni el adulto mayor ni su familia para enfrentar y transitar esta nueva realidad, la que merece abordarse con cautela.

Desde el Mentoring hemos detectado entre una cantidad de nuestros clientes, que ésta búsqueda de la salud y la belleza a cualquier costo, el hiperconsumo de medicamentos, las dietas y la alimentación sana a la orden del día, el culto a la salud y al cuerpo, el incremento de las religiones, la búsqueda de “la felicidad”, del yo interior y la negativa a envejecer, terminan generando también un exceso de “individualismo”.

Que hacemos, entonces con normas y valores que fueron estables hasta hace 5, 10 años y de golpe estos cambian, lo que nos crea inestabilidad e inseguridad ?.

Hay constantes. Mayor longevidad no significa no presentar cambios internos y externos en los mayores tales como cambios psicológicos ( crisis, pérdidas, duelos), orgánicos (pérdidas o disminuciones, y además de las patologías que antiguas y nuevas, producto también de los tiempos nuevos.

De los que tampoco están exentos los que les siguen en edad.

Los hijos, que son los adultos mayores del futuro, al igual que sus progenitores están muy desconcertados, no saben como tratar a padres añosos, no saben como acompañarlos para que se sigan desarrollando, ni cómo incluirlos en su propio proyecto de vida.

Esta generación de hijos que hoy tiene entre 55 y 70 años que vive en este proceso de cambio mundial, son protagonistas de la nueva historia, son quienes con mucho esfuerzo, dinero y energía, deberán junto a sus padres construirla, no sólo aprendiendo cómo lograr una mejor calidad de vida para y con sus padres, sino a su vez enseñando a sus propios hijos a desenvolverse el día de mañana, no tan lejano.

La anticipación de esta etapa, se logra con educación, el acompañamiento y la contención del entorno, para contribuir en el logro de la cadena de aceptación familiar y el bien-vivir.

Mentoring, se plantea este desafío y propone acompañar a los hijos y a las familias, en estos procesos de cambio, de adaptación, de crisis, de nuevas elecciones y decisiones, con el fin de atravesar de la mejor manera posible las diferentes circunstancias del curso de la vida.

Ernesto Beibe
Mentor
ernesto.beibe@gmail.com

Sandra Donschik
Mentora
sdonschik@yahoo.com.ar


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El Empresario Quejoso

03 noviembre, 2008

En un tren nocturno viajaba una anciana señora lamentándose en voz alta: ay, que sed que tengo, hay que sed que tengo.

Llevaba horas con el sonsonete, hasta que un grupo de jóvenes se hizo cargo de la situación, tomaron una botella enorme, vacía de agua mineral, y pasearon por todo el tren, pidiéndole colaboración para la dama sedienta, y cada cual agrego un poco del agua que tenia reservada para la travesía

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En un tren nocturno viajaba una anciana señora lamentándose en voz alta: ay, que sed que tengo, hay que sed que tengo.

Llevaba horas con el sonsonete, hasta que un grupo de jóvenes se hizo cargo de la situación, tomaron una botella enorme, vacía de agua mineral, y pasearon por todo el tren, pidiéndole colaboración para la dama sedienta, y cada cual agrego un poco del agua que tenia reservada para la travesía.

Cuando volvieron a sus asientos, la mujer seguía con su lamento, le entregaron la botella, y ella en pocos minutos y de manera voraz se trago toda el agua.

Así como el agua se acabo, la anciana señora comenzó a lamentarse:
Ay que sed que tuve, ay que sed que tuve, ay que sed que tuve………..

Verán que hay personas que viven lamentándose toda su vida, es mas viven para lamentarse.

Excluimos de esta clasificación a aquellos que tienen una dolencia corporal, donde el lamento por el dolor adquiere otro significado.

Hablamos de los quejosos, de los que se lamentan frente a quien quiera oírlos y aun frente a quien no tiene interés en escucharlos.

Y en realidad esto no corresponde con sus necesidades “insatisfechas” sino en la necesidad de ser oídos, en el mejor de los casos.
Porque aquellos que realmente necesitan ayuda la piden, son oídos y resuelven.

Es que el lamento, por sí solo, es introspectivo, mientras que la queja es acusatoria.
El lamento, cuando procura un destinatario, ingresa en el ámbito de la queja.

Libro de quejas. A veces sordamente, a veces de modo desembozado, hay empresarios que utilizan la queja para conminar al otro a realizar cosas.
Y esto es en forma de reclamo.
Esto viene atado a hacer sentir una inmensa culpabilidad y así gozar del sufrimiento, y la realidad es que hay empleados o familiares que se comportan así, al ritmo de la queja.

Entran en un juego de victimismo, en un movimiento hacia la queja y el lamento.
Es la búsqueda de protagonismo egocéntrico, y convierte en victimas a los destinatarios de sus lamentos y quejas.

Por supuesto, esto no acaba en el ámbito laboral, sino también en el familiar y en el social.

Porque están los casos, que como en nuestro breve cuento, obliga a los demás a resolver las situaciones por ella, acapara un espacio auditivo, y como las personas no tienen parpados en sus oídos, los lamento entran en cada uno de los presentes sin poderse filtrar, ocupando, no ya el espacio físico , sino un espacio mental.

Las personas que viven lamentándose y ocupan un espacio mental y físico, son verdaderos parásitos de atención.

La defensa de los que circundan al lamentante, es la de no estar en contacto, radiarlo, no ponerse a tiro de sus desdichas, generando una zona de exclusión, y dede ese lugar es facuil deslizarse a la burla, al desden.
Entonces, llega un momento donde el quejoso queda solo y resentido, y tal vez sea el único momento de realidad en el que se da cuenta que quedo solo….
Y ahí tendrá razón para quejarse.

Pero como esta clase de “victimas” terminan no comprendiendo que el problema lo comienzan ellos mismos, echaran la culpa a quien puedan de sus desdichas y los efectos disfuncionales que generan para todos.
Actitud lesiva para sus empleados y su familia y sus amigos, pero primero para él mismo..

Resumiendo, nuestro empresario encuentra placer en manifestarse como una víctima ante los demás. Esta conducta de la queja en realidad es una forma de llamar la atención, mendigando protagonismo mediante una estrategia de lamentos y forzando la compasión de los que le rodean.
De esta forma, en vez de luchar por mejorar las cosas, compite en la exhibición de sus supuestas desdichas.

El rol del Mentor, no es quitar de cuajo las quejas ni los lamentos.

El desafio es discernir que es lo que siente la persona que perdió en la vida
Que le quitaron, que no pudo retener, que le desapareció, que se le murió, que se le corto, que se le fue.

Cual es la perdida que no termino de elaborar, de la que ni siquiera es conciente, cuyo dolor hace que se pase esta vida lamentándose, quejándose, buscando consuelo en el lamento, buscando a quien culpar en su queja.

Detrás de cada persona que se lamenta y se queja en lo laboral, lo familiar, lo social , hay una persona que sufre.

El papel del mentor es buscar la raíz de este dolor, llevarlo a lo conciente, ayudar a elaborar el duelo y acompañar al quejoso a establecer nuevos y límpidos lazos con su entorno.
Dandole una perspectiva de mayor alegria de vivir y dejando a los demas a vivir alegres,

Todos podemos, con ayuda, ser un poco mas felices y vivir mejor en paz.

Ernesto Beibe
Mentor
Ernesto.beibe@gmail.com
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Los inútiles con poder

04 septiembre, 2008

Del poder, la autoridad y el liderazgo.


Queda claro que no son sinónimos poder, autoridad y liderazgo.

El poder esta asociado a la fuerza. La gente les teme.

La autoridad está asociada a la legitimación. La gente los respeta por sus saberes.

Y el liderazgo a la aceptación por parte de aquellos que invisten al líder.

Los lideres de grupos, ejercen una influencia en forma muy acotada sobre muchas o pocas personas, pero no sobre toda la organización.

Quien porta la autoridad, es legitimado por sus conocimientos y trayectoria, pero jamás ejerce poder sobre sus colaboradores.

Menos sobre sus pares.

El poder se toma, nadie lo otorga, y por lo general quien lo ha conseguido, no lo comparte.

Por lo general en las empresas, el poder lo tiene el dueño, porque tiene a su mando todas las decisiones y el poder de tomar o despedir gente.

Por lo que quien quiera pertenecer, trabajar en esta empresa, deberá subsumirse a los dictados de su dueño.

Por supuesto que la gran mayoría no abusa del poder.

Pero nuestra función como Mentores, no es preocuparnos por lo que funciona bien (la gente se arregla sola) sino detectar y ayudar donde surgen dificultades.

Entonces, veamos que resultados indeseables puede tener una persona autocrática que no oye, no le importa más que hacer su voluntad, y además goza con detentar el poder sobre los demás.

Cuando es una Empresa Familiar, el fundador no solo es poderoso con sus empleados, sino también con los familiares a quienes va integrando, y lo hace saber por todos los medios.

En general es de una personalidad insoportable, porque cuando se siente con las plenas fuerzas, será igual con sus empleados, sus hijos, sus proveedores y clientes.

Hace ganar dinero a su empresa, tal vez pague bien o mal a sus empleados, pero a fin de mes, finalmente, está el sueldo.

Su familia vive bien.

Pero finalmente, como decíamos en otra oportunidad: esto es el éxito?

Lo más probable es que este empresario comience a tener fricciones con su sucesor al momento de transferir el poder, que generalmente es cuando sus fuerzas declinan.

Porque a este tipo de personas no lo mueve nadie del lugar donde se enquistaron

Entonces, cuando afirmamos que “El poder se toma, nadie lo otorga, y por lo general quien lo ha conseguido, no lo comparte”, lo más probable sea que su sucesor deba tomar, conquistar, arrancar este poder.

No le será entregado, deberá hacerse de él.

Bien, CUIDADO, este es el momento muy grave para la empresa.

En el momento que haya un vacío de poder, este lo tomará inexorablemente alguien que ya esté en la empresa hace mucho tiempo, pero que no esta preparado para dirigir.

O un gerente nuevo al que tomen “para ordenar la empresa”

Dado que cuando haya una transferencia de poder, sea por las buenas o por las malas, se generará inexorablemente un caos.

Porque la gente deberá alinearse entre las viejas y las nuevas lealtades.

Entonces se toma equivocadamente a alguien para “ordenar la empresa”, en vez de tomar a un especialista que ordene la sucesión en forma orgánica.

Entonces éste alguien, aún sin quererlo, se encontrará con la suma de poderes de la empresa, lo que va a agregar más confusión y más caos.

Nuestra experiencia como Mentores indica, que de esta situación salen todos lesionados.

Pierde la empresa, porque el caos hace que disminuyan las operaciones normales, y los proveedores y clientes lo notaran, con descrédito para la organización.

Pierde el fundador porque ya no es escuchado y puede vivir solo de recuerdos, pero la realidad y el menosprecio le acechan (la leña del árbol caído)

Pierde el sucesor, porque tiene que armar toda una estrategia de posicionamiento, y especialmente en nuestros días, donde todo es tan cambiante, y los tiempos juegan en contra.

Y pierde el profesional a cargo del “poder”, que generalmente termina con una úlcera en el estómago u otras pequeñeces por el estilo, porque flota en aguas que no conoce, al tener que pelear con las bases fundacionales de una empresa, que harán todo lo posible para volver a recuperar antiguas homeostasis, equilibrios, y eso lo pone en un lugar de enemistad con cada integrante de la empresa.

Entonces:

  1. Es importante comprender y resolver la forma de la sucesión dentro de la empresa, en especial cuando el fundador ha sido y es muy poderoso.

  1. No buscar resolver el “caos” del traspaso de poder con profesionales que comprenden sólo de situaciones instrumentales del management, pero no de la parte “soft” de las relaciones de poder.

C. Relevar a los profesionales de hacerse cargo del poder de la empresa, porque hay una minoría que tal vez pueda resistirlo y hacerlo bien, pero la mayoría terminan enfermándose y enfermando a la empresa, y lo peor, recordar que: “el poder se toma, nadie lo otorga, y por lo general quien lo ha conseguido, no lo comparte”.

Finalmente, es función de un profesional que no esté en un lugar de poder, pero si, de conocimiento para poder ver toda la empresa en forma global.

Que pueda ayudar a discernir y a comprender por donde pasa el poder, quien lo detenta, quien será el mas apto para continuar la empresa.

Ayudarle a cambiar poder por autoridad legítima, que le ayude a desarrollar y hacer perdurar la empresa, que por lo general está hecha a fuerza de iniciativas, pero también de tiempo, sudor y lágrimas.

No desperdiciemos el esfuerzo.

Ernesto Beibe

Mentor

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Y aquí el resto. Continúa...


Herederos: Dejar todo como está o transformar todo?

30 julio, 2008

Herederos: Dejar todo como está o transformar todo?

Hay algunas familias cuyo ingreso económico proviene de una empresa montada sobre la profesión del padre (sanatorio-cuando es médico-, buffet de abogados, empresa constructora-cuando es ingeniero-etc.)..

Generalmente el padre se preocupa de que alguno de sus hijos estudie su misma carrera para poder continuar al frente de la empresa, sucediéndole.

Este hijo será el sucesor del padre en una empresa exitosa, pero tiene todas las probabilidades en contra de ser una persona exitosa.

Primero porque deberá aceptar una profesión impuesta, así se engañe toda la vida creyendo que “el fue el inventor de su propio destino” o “que siguió una vocación propia”

Lo mas seguro es que llegando a la edad media de la vida, entre sus 45 a 55 años tenga una crisis de identidad que le hará cuestionarse, si ha tomado la sucesión para “cuidar” la empresa, y sentir que los otros herederos viven de su trabajo, o realmente puede llevar a cabo su verdadera vocación y sentirse digno y exitoso.

Saliendo de los ámbitos donde el padre “digita” la salida laboral de su hijo, vayamos a una situación, donde el hijo sucesor del padre toma como propia la vocación, pero no puede crecer y convertirse en una persona exitosa.

Hay ciertos párrafos del libro “La Caverna”, de José Saramago, que ilustra este caso, y muchos empresarios “no obligados por sus padres” se encontraran en estas líneas.

El libro está ambientado en un pequeño pueblo imaginario. Su protagonista es un alfarero que lucha contra los “adelantos” del mundo moderno adoleciendo de un nulo sentido del progreso.
Es un relato oscuro, pero más que por la historia, por la línea tan plana que sigue la narración: el malo es muy malo (centro comercial); los buenos son muy buenos (el alfarero)

El argumento no puede ser más simple; el resultado no puede ser peor.
¿Alguien esperaba que una vieja alfarería pudiese vencer a un macro-centro comercial?
El alfarero lleva sus piezas como hace años lo viene haciendo, a un centro comercial, que decide restringir la compra de su producción y devolverle mercaderías no vendidas.

Dice Saramago:
“Creo que ha sido la aparición de unas piezas de plástico que imitan al barro, y lo imitan tan bien que parecen auténticas, con la ventaja de que pesan menos y son mucho más baratas, Ese no es motivo para que se deje de comprar las mías, el barro siempre es barro, es auténtico, es natural, Vaya a decirle eso a los clientes, no quiero angustiarlo, pero creo que a partir de ahora sus lozas sólo interesarán a los coleccionistas, y ésos son cada vez menos”
“Recibí mitad, y dijo, No traiga nada más hasta que no tenga noticias nuestras, Cree que podré seguir fabricando, preguntó el alfarero, La decisión es suya, yo no me responsabilizo”

Al alfarero sigue fabricando en el mismo horno que construyo su padre, en una industria que fundo su abuelo, sin darse cuenta que el mundo iba cambiando y sin adaptarse al tiempo que le tocaba vivir.

“La vivienda y la alfarería fueron construidas en este amplio terreno, probablemente una antiguo campo, o en un terreno, en cuyo centro el abuelo alfarero de Cipriano Algor, que también usara el mismo nombre, decidió, en un día remoto del que no quedó registro ni memoria, plantar el emprendimiento. El horno, un poco apartado, ya era obra modernizadora del padre de Cipriano Algor, a quien también le fue dado idéntico nombre, y sustituía a otro horno, viejísimo, por no decir arcaico”

“Sobre sus vetustos cimientos se construyó el horno actual, este que coció la carga de la que el Centro sólo quiso recibir la mitad, y que ahora, ya frío, espera que lo carguen de nuevo”

Bueno, imaginarse el desenlace es muy fácil.
El alfarero prácticamente no tiene forma de reaccionar, porque debe dar vuelta toda su concepción de la vida, la relación con el medio y para colmo de males, está enamorado de su propia mercadería.

(Que peor cosa puede haber en la vida que en vez de enamorarse de las personas uno este enamorado de su trabajo o de sus productos?)

Puede el Mentor intervenir para mejorar estas situaciones?

Por supuesto que si.
El criterio del Mentor es ayudar, tanto los del primer grupo que fueron “organizados instrumentalmente” para segur los mandatos familiares y “cuidar” la empresa que heredaron, como en este segundo ejemplo de quien decidió seguir el camino trazado por el padre y el abuelo sin mirar a los costados, a discernirse de la empresa.

La empresa como entidad separada de la persona.
Tomar conciencia de la diferencia entre la empresa y la persona, ayudará en una segunda fase a discernir “negocios” de verdadera vocación.

Discernirse de la empresa lleva a no pensar con el corazón sino con el bolsillo en los “negocios“ diarios y tomar distancia, para poder colocar a la empresa en los paradigmas de nuestro tiempo.
Sin destruir la trayectoria del fundador, no seguir con los paradigmas, de por lo menos 30 años atrás, quedando preso de ideas y conceptos que en otro momento seguramente serian validos, pero que hoy no lo serian, o por lo menos se podrían mejorar o aggiornar.

Una vez que toma distancia de la empresa, comprender quien es uno y cuales son las “verdaderas” inclinaciones y vocación, para armar un proyecto propio, nuevo, para poder vivir en paz consigo mismo el resto de la vida que le toque vivir.

Esto es solo el comienzo, pero tal como dice Saramago en otro párrafo de su libro”el principio es un proceso lentísimo, demorado, que exige tiempo y paciencia para percibir en qué dirección quiere ir, que tantea el camino como un ciego, el principio es sólo el principio”

Es difícil, para quien ya caminó por la huella de otro, (a pesar de transitar pozos y baches, que, no por conocidos pueden ser complicados de atravesar) apartarse de ella y encontrar su propio camino.
Pero encontrar ese camino propio es encontrar el camino de la Dignidad. Vale la pena el esfuerzo!

El Mentor será su compañía y su guía


Ernesto Beibe
Mentor
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Los Empresario Juegan a Las Escondidas

11 julio, 2008

Hay dos cosas inexorables en la vida.

Una de las dos es pagar impuestos, la otra es morirse.
Morir, es lamentablemente, inexorable.

Un empresario que muere súbitamente rondando los sesenta años, deja una viuda con dos hijos, una hija cercana a los treinta años, un hijo de veinticinco.

La familia jamás se acerco a la empresa, tanto su esposa como sus hijos se sentían muy cómodos con el dinero proveniente del "bolsillo" del empresario, y no se cuestionaban cómo y porqué se generaba este dinero, que finalmente no era del muerto, sino de la empresa que tenia el padre.

En el momento que esta familia se acerca a la empresa, comienzan a darse cuenta que no conocen nada de la empresa, pero lo peor, que no conocían nada de las facetas de este hombre.

La viuda y sus hijos están detrás del escritorio revisando los cajones y la caja fuerte y a la vez "enfrentando" una empresa para la cual ellos son un cuerpo extraño.

Ahí comienza una lucha contra el tiempo de no perder patrimonio, hacerse de información, y a la vez poder tomar poder dentro de una empresa.


Hay dos cosas inexorables en la vida. Una de las dos es pagar impuestos, la otra es morirse.
Morir, es lamentablemente, inexorable.


Por lo genera uno no elige ni el momento ni el lugar de la muerte, entonces quedan muchas cosas inconclusas, en algunos casos alguien se hará cargo de completar una parte, el resto de lo programado, quedara detenido en el tiempo y el espacio.

El ejemplo de un empresario que muere súbitamente (en general todas las muertes son súbitas) rondando los sesenta años, deja una viuda con dos hijos, una hija cercana a los treinta años, un hijo de veinticinco.

La familia jamás se acerco a la empresa, parte porque el empresario no promocionó el acercamiento, parte porque tanto su esposa como sus hijos se sentían muy cómodos con el dinero proveniente del “bolsillo” del empresario, y no se cuestionaban cómo y porqué se generaba este dinero, que finalmente no era del occiso, sino de la empresa que tenia el pater familiae.

De esta realidad, de que el dinero provenía de la empresa, se enteraron cuando el “intermediario” no estuvo más.

En el momento que esta familia se acerca a la empresa, comienzan a darse cuenta que no conocen nada de la empresa, pero lo peor, que no conocían nada de las facetas de este hombre, que, por supuesto tenia vida fuera de las paredes de su casa.

Y aquí no estamos hablando de que si tenia o no una vida paralela, simplemente decimos que este hombre tenia una vida, de la cual su familia no tenia ni noticias, porque no transmitía o porque no le preguntaban o no se interesarían.

Entonces, llegamos al momento de que la viuda y sus hijos están detrás del escritorio revisando los cajones y la caja fuerte y a la vez “enfrentando” una empresa para la cual ellos son un cuerpo extraño.

Ahí comienza una lucha contra el tiempo de hacerse de información, y a la vez poder tomar poder dentro de una empresa que esta organizada para escuchar una sola voz, donde además muy pocos saben todo lo que sucede con las cuentas del empresario.

Buscar información, tomar el poder, organizarse para manejar una empresa, buscar donde están los “dinerillos”, resolver el caos que se suscita con un cambio de conducción, lleva tiempo, energías y en este barril sin fondos se pierde gran parte de lo que con sudor y lagrimas le toco al fundador de la
empresa juntar “pensando en el futuro de la familia”

Que contradicción, alguien que tal vez “trabajaba tanto” para dejar un patrimonio a su familia, que por desidia o por no compartir deja escurrirse entre los dedos tanto tiempo y esfuerzo, que mejor hubiera utilizado para crear un sucesor y dejar las cosas que crecieran en un terreno al cual a él le
costo arar, abonar y sembrar.

Que contradicción que la esposa tenga que enterarse de los manejos financieros de su esposo, donde se entiende tener intimidad corporal como una cosa lógica, renunciando a la “intimidad de conocer el patrimonio”

Que contradicción la de hijos que pueden tener su auto ultimo modelo, viajes, departamentos, pensando que la empresa del padre es “un cuerno de la abundancia que nunca se terminara”, sin conciencia que esto es producido por el manejo de la empresa.

Imaginemos la escena de una viuda acostumbrada a ocuparse de sus nietos y obligaciones sociales, una hija ama de casa, y un hijo aun estudiante de abogacía, frente a decisiones inminentes, a tomar día a día en la empresa.

Quien se hace cargo de la empresa?
Quien esta en condiciones de rehacer la historia patrimonial, para que aparte de perder un miembro de la familia, también pierdan el patrimonio, y aun la empresa.

Todo esto se paga con stress, amargura y perdida de capital si no se toma en cuenta que estas situaciones de darán, máxime cuando el empresario cree que es inmortal, o decide “hacer la suya“sin que nadie se entromezca en su vida.

Como decíamos antes, si no se “entrometen” en su vida, inexorablemente se entrometerán en su muerte.

Y sin ir a una situación de corte tremendista, hoy se repiten hasta el hartazgo las situaciones de separaciones y divorcios, dónde, para no dejarse “robar” esconde el movimiento patrimonial, y lo hará una y otra vez en función de las veces que cambie de pareja, pero convengamos que son situaciones injustas cara a sus hijos, a quienes despoja de sus herencias bien habidas pero mal perdidas.

Como el dinero tiene un valor simbólico, todas estas situaciones se prevén con profesionales que puedan comprender y ayudar a comprender, que es lo que se mueve detrás de estas exclusiones, activas o pasivas, que hay detrás de cada ocultamiento.

Porque cada dinero o patrimonio escamoteado, termina siendo motivo de culpas en vida y seguramente malestares físicos, aunque estén teñidos de “tengo razón en hacerlo”, y un sembrado de bombas que explotaran cuando no haya nadie que pueda pararlo.

Queda claro que esta es una problemática de “toda” la familia y este es el trabajo del Mentor.

Estas “legalizaciones y blanqueos“ internos, anteceden a cualquier documento escrito que legitime situaciones, y que hasta resulta Innecesario a la hora de la verdad.

El sol blanquea la ropa y cicatriza las heridas.
Esta es una invitación a exponer al sol lo escondido.
Piedra libre para aquellos que se animen


Ernesto Beibe
Mentor
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Herederos hay muchos, sucesor hay uno solo.

Hay planteos dentro de las Empresas Familiares que son más comunes de lo que uno cree, y que aparentan no tener soluciones fáciles, al estar tan mezclados los sentimientos personales y familiares, con las situaciones reales y del diario manejo y futuro de la empresa.

Donde muchas veces hay hijos que no participan de la actividad diaria, pero cobran “sueldos de hijos”, más por una errónea decisión de los padres, que por un pedido de los propios hijos.

Herederos hay muchos, sucesor hay uno solo.

Hay planteos dentro de las Empresas Familiares que son más comunes de lo que uno cree, y que aparentan no tener soluciones fáciles, al estar tan mezclados los sentimientos personales y familiares, con las situaciones reales y del diario manejo y futuro de la empresa.

Donde muchas veces hay hijos que no participan de la actividad diaria, pero cobran “sueldos de hijos”, más por una errónea decisión de los padres, que por un pedido de los propios hijos.

Se confunde equiparamiento, justicia, igualdad de herederos que concurren a una sucesión ( desde el punto de vista legal) a la idea del sucesor de la empresa, rol negociado entre el fundador, y, justamente a quien le va a tocar seguir con ella.

El mundo no es igual para todos, esto es una enorme verdad de todos los tiempos, y no es lo mismo lo que debe cobrar un hijo que trabaja en la empresa en contraposición de aquellos que usufructúan dineros salidos de la empresa, pero sin contraprestación de tareas para la empresa.

Esta inequidad lleva a que una vez que desaparece el fundador, todos se sientan con el mismo derecho de intervenir en la empresa, especialmente en sus decisiones y obtención de ganancias, dificultando la acción del que realmente ha quedado a cargo.

Veamos un ejemplo de una empresa tipo, de las que como Mentor trata a diario, en su problemática y su resolución.

Por una cuestión legal, bienes gananciales, el Fundador comparte con su esposa el 50% de las acciones de la empresa.

El fundador esta en la gerencia activa, su esposa no pisa la empresa. Tienen tres hijos, un hijo varón, el menor, que se formo junto al padre y trabaja con el, en un rol prácticamente de igualdad frente a las decisiones y manejo de la empresa.

Sus dos hermanas mayores, profesionales, casadas, reciben ambas “sueldos de hijas” (especialmente cuando hay nietos del fundador de por medio), tampoco conocen ni les interesa el manejo de la empresa.

Frente a la desaparición del padre, podrían darse las siguientes circunstancias:

La madre tiene el 50º% de las acciones y se quiere integrar a la empresa, casi a la fuerza, porque ansió este lugar toda la vida sin poder lograrlo.

Las hijas tienen una cuota parte del otro 50%, pero se creen con derecho a opinar porque se “confunden y creen tener el 33% de la empresa cada una, con la consiguiente “democracia” de tomar decisiones conjuntas con quien dirige realmente la empresa.

El hijo que dirigía hasta este momento ve cuestionada su autoridad en forma permanente, y comienzan a aflorar entre todos los sistemas de competencias, celos y envidias de los años de la niñez en familia.

Todo en el terreno de la especulación, intentaran integrar a sus maridos, o querer retirarse y vender su parte, o querer vender la propiedad donde funciona la empresa, se aliaran entre si, o con la madre, o se plantearan otros escenarios de conflictos que seria enormemente largo y engorroso tratar de
enumerarlos aquí.

Por otro lado, el hijo menor, ingeniero, es el único que conoce el negocio como para darle continuidad no solo por estar hace más de quince años en ella sino también por su capacidad.

Ni sus hermanas, ni su madre, ni sus cuñados son de extracción ni técnica ni administrativa que puedan aportar nada a la empresa.

Por supuesto que hay mecanismos legales para poder sortear estas crisis familiares dejando indemne a la empresa, (fideicomisos, protocolos familiares) pero estos temas son del terreno de los abogados, y no de la competencia del Mentoring Empresario.

El Mentor debe anticipar estas situaciones y ayudar a comprender y prever el inexorable paso de esta familia por esta crisis vital frente un fallecimiento de quien detenta la doble función de padre y a la vez fundador de la empresa.

Preparar a un sucesor no es cuestión de meses, sino de años.

No solo el padre debe querer que, lo sucedan, sino que también el hijo debe aceptar sucederlo.

Durante los años de “crianza” de un sucesor, el rol del fundador de la empresa no es solo el transmitirle la forma de hacer negocios o delegarle partes de autoridad, poder y liderazgo, sino también deberá transmitir su escala de valores y creencias, y el rol del sucesor es aggiornar la empresa, instalarla en los paradigmas de las nuevas generaciones.

Desde el punto de vista de la delegación de mando, aunque el fundador crea que no se va a morir nunca, debe, no solo efectivizarla, sino que le debe dar al resto de la familia claras señales de lo que decidió en vida y con la facultad que tiene de decidir quien y como lo van a suceder.

En esto no tiene que haber ambivalencias ni dudas, porque este es el lugar que puede llevar a la empresa a la desintegración si no se cuida este detalle.

No dejar marcado claramente a su sucesor, en todos los casos es dejar una bomba de tiempo, que desde el Mentoring Empresario desaconsejamos, porque es el caldo de cultivo de “apoderamientos” como los que nombre anteriormente.

Según la forma societaria que tome la empresa, los herederos podrán ser accionistas, pero nunca gerentes operativos como el sucesor.

Es importante remarcar que herederos hay muchos, pero sucesor hay uno solo.

Si efectivamente alguien quisiera vender su parte, como y cuando debe estar claramente explicitado dentro del contrato social de la empresa, así no se generan sorpresas y cada cual sabrá a que atenerse en tiempo y forma.

Esto es extensivo a la venta de la cuota parte de los inmuebles.

No existe de ninguna manera la posibilidad de tener “sucesores compartidos” porque a la hora de las decisiones, siempre hay UNO que debe tener la última palabra.

Si no la empresa entra en un sistema de confusión y de dudas, y las dudas son lo que más caro se paga, mucho más caro que cualquier equivocación
.
Por eso, frente a la opción de que la madre tome el mando y haga “hablar a su finado esposo”: Papá hubiera querido tal o cual cosa, o que las dos hermanas de la empresa en cuestión quisieran ponerse ellas o a sus virreyes a tomar el mando, inexorablemente habrá un conflicto serio familiar y el peligro de la disolución de la empresa, y con ello la pérdida segura de años de trabajo e
inversiones.

Queda claro que la absoluta responsabilidad de que esto suceda o no, está en manos del fundador, primero entendiendo que su vida es finita, y segundo que las cosas que no se aclaran lleva a crisis difíciles de remontar.

El trabajo del Mentoring Empresario, es hacerle comprender a el y a su familia, que debe haber una diferencia en sueldo y status de quien trabaja dentro de la empresa, y de quien no, clarificar los roles, y dejar asentada la voluntad de quien y cómo seguir adelante con la empresa el día que el falte o simplemente, se discapacite, o mejor aun, que decida dejar de trabajar y pueda ocuparse de un nuevo proyecto vital que seguramente le agregara años de lucidez y de vida.

Ernesto Beibe
Mentor

www.mentoringempresario.com.

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